Boletín 21 ¿Qué es también la iglesia?

Se denomina Iglesia al conjunto de fieles unidos por la misma fe, y que celebran las mismas doctrinas religiosas. También, tradicionalmente se le llama así el edificio que consagran a Dios y que le dedican culto.

Según se puede entender al estudiar la Biblia de una manera sistemática: la Iglesia es la comunión de todos los verdaderos creyentes de todos los tiempos. Esta definición entiende a la Iglesia constituida por todos los que son verdaderamente salvados. Pablo dice: «Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella» (Efesios 5:25).

Las personas que constituyen la iglesia no son simplemente un grupo de personas que creen las mismas doctrinas o que tienen las mismas ideas y preferencias. Tampoco son un grupo de personas que han decidido congregarse para adorar a Dios. No, las personas que constituyen la iglesia han sido santificadas, es decir, hechas santas.

La iglesia también además no es el lugar para los que sienten satisfechos de poseer grandes o pequeños conocimientos acerca de la religión y la espiritualidad y que por tener dominio de esas teorías religiosas ostenten ser o sentirse aprobados. Tampoco es lugar para los que  se consideran justos a sí mismos, no es el lugar para los que no necesitan a diario ser limpios de toda maldad, tampoco es el lugar para los independientes o sea para aquellos que se consideran perfectos y que no precisan arrepentirse ni recibir perdón de nadie. La iglesia tampoco es el lugar para los autosuficientes, para aquellos que creen que con sus propias obras son justificados.

La iglesia es el lugar donde son reunidos en amor todos los enfermos, moribundos despreciados y desechados que necesitan recibir sanidad y que claman por ella, es el  lugar desde donde invocan al Señor en comunidad  los imperfectos, aquellos que por sus propias fuerzas e intentos no pueden cambiar las causas y consecuencias de sus tragedias, para quienes su única esperanza de salvación y de restitución es que  Dios tenga piedad de su condición, intervenga y los favorezca con su clemente perdón. La iglesia es el lugar propicio para los que están llenos de fallas y de vicios, de faltas y defectos, para los frágiles, para los que les cuesta superar y vencer sus debilidades y flaquezas, para aquellos que están llenos de errores e infracciones, de manchas y maldades, pero que también dependen y necesitan de todo corazón que una obra  de Dios los cure y restablezca totalmente.

La identidad de la iglesia, es la dignidad y la libertad de los hijos de Dios, los que han sido rescatados y transformados desde lo más vil y en cuyos corazones habita el Espíritu Santo como en su templo. Su ley, es el mandamiento nuevo del amor: amar como Cristo nos amó.

«Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella» (Efesios 5:25).

Saludos cordiales y que Dios te bendiga.

Oscar Eduardo Fuenzalida Torres

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