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Boletín N°14: “Como ser instrumentos dóciles en las manos de Dios”

“El Señor le dijo: —Ve, porque él es mi instrumento elegido para llevar mi mensaje a los gentiles y a reyes, como también al pueblo de Israel.” (Hechos 9:15.)

Todos los cristianos deseamos ser instrumentos útiles en las manos de Dios. Queremos ser buenos instrumentos en el hogar, en el trabajo, en la iglesia, donde quiera que Dios nos ponga para desenvolvernos. ¿Es posible que esto ocurra? ¿Qué cree usted? Por supuesto que sí. Tomaremos como base bíblica, para ilustrar estos sencillos principios, el pasaje que encontramos en el libro de Hechos 9:1-20 en el Nuevo Testamento.

Saulo (Shaúl, en hebreo) nació en Tarso, en la región de Cilicia, en la costa sur del Asia Menor (la actual Turquía) en el año 33 D.C. Saulo fue quizás el perseguidor más encarnizado del cristianismo. Era un hebreo fanático, un líder religioso, descendiente de la tribu de Benjamín. El hecho de haber nacido en Tarso le dio la oportunidad de estar en contacto con una de las culturas más avanzadas de su tiempo. Tarso era una ciudad universitaria que se destacaba por su cultura y su escuela de filosofía. Saulo era un fiel judío, convencido que perseguir a los cristianos era algo correcto que honraba a Dios. Saulo era un devoto de la ley judía, y esto fue lo que provocó su tremendo odio contra Jesucristo y la iglesia primitiva. Saulo se sentía insultado con el mensaje de los seguidores de Cristo, no por causa de la afirmación de que Jesús era el Mesías, sino porque le atribuía a Jesús el papel de Salvador, con lo cual se le quitaba a la ley todo valor en el propósito de la salvación. La nueva secta del judaísmo golpeaba la esencia de la formación judía de Saulo y sus estudios rabínicos. El exterminio de esta secta llegó a ser la pasión de Pablo (Gálatas 1,13).

Tal vez usted cree que está en un sendero que piensa es el mas apropiado, pero no esta ministrando adecuadamente delante de Aquél que le llamó a servirle.

Es tiempo de hacer un cuidadoso y exhaustivo análisis, a la luz de las Santas Escrituras, para mirar de qué manera Dios transformó la vida de Saulo y lo llevó a ser Pablo, el valiente soldado de Cristo que llevó el Evangelio a muchas naciones. Igual puede ocurrir con nosotros si nos disponemos para Él.

Si considera oportuno hacer un alto en el camino, pregúntese: ¿Qué tipo de servicio prestamos al Reino de Dios? (v. 1). Tenga presente que no siempre aquello que creemos honra a Dios, en verdad lo hace. Le invito, si tiene su Biblia abierta, a considerar el texto: “Saulo respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor…”. Desde su concepción religiosa, Saulo (Pablo) creía hacer lo correcto (Hechos 8:3; 22:4-16; 26:9-18)

Creer que nuestra denominación religiosa, movimiento, organización eclesiástica tiene toda la verdad revelada, puede dar lugar a señalar y perseguir a cristianos auténticos (v. 2)

No obstante creer que andamos en la ruta apropiada, Dios puede en su soberanía cambiarnos la ruta. Él cambia el curso de nuestra historia (v. 4). Dios viene a nuestro encuentro, y cuando lo hace, confronta nuestra vida: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”. Insisto: Pablo creía estar haciendo lo correcto, como quizá ocurre con usted. Es necesario, como Saulo, formularnos dos preguntas que marcan la diferencia en nuestro presente y vida eterna: ¿Quién eres, Señor? y ¿Qué quieres que haga?

¿Cómo llegó Saulo a ser instrumento útil en manos de Dios? Después de un trato del Señor con su vida, como se lo reveló a Ananías: “El Señor le dijo: —Ve, porque él es mi instrumento elegido para llevar mi mensaje a los gentiles y a reyes, como también al pueblo de Israel.” (Hechos 9:15.)

Desconozco cuál sea su experiencia personal con Dios, pero lo que sí puedo asegurarle es que  Dios cambia nuestro camino para llevarnos a un nuevo nivel en el ministerio (vv.10-20). En mi propia vida los  he experimentado y también lo he visto en otros hermanos en Cristo.

El Señor no improvisa; tiene todo cuidadosamente calculado. Utilizó a Ananías, un hombre consagrado en oración, y le reveló que debía buscar a Saulo (vv.11, 12) Dios no desecha a ninguna persona. Aquél en quien menos pensamos, puede terminar siendo poderoso instrumento en manos de Dios (vv.13-16) ¿Por qué escogió a Saulo? Buena pregunta: Dios escogió a Saulo para ser instrumento útil en la extensión del Reino (v. 15; Cf. Hechos 13:2; Efesios 3.7; Gálatas 2:7, 8), porque vio que era un hombre sincero, dispuesto a recibir un trato especial.

adolescentesolo

Dios tiene una forma muy particular de tratar con cada uno de nosotros. Y lo hace, para pulirnos y llevarnos a un nuevo nivel de crecimiento, para que lleguemos a ser poderosos instrumentos en Sus manos. La decisión es nuestra: Permitimos que Dios nos trate o, por el contrario, nos tornamos reacios y no podremos ser utilizados para extender el Reino. Saulo experimentó este tránsito: de ser un perseguidor de la iglesia, a convertirse en soldado de Cristo. Impactó su entorno. La decisión está hoy en sus manos.

 

Saludos cordiales y que Dios te bendiga.

Oscar Eduardo Fuenzalida Torres

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